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28/11/2009
Conferencia
El General Marín Bello Crespo pronunció una interesante conferencia sobre el "Impacto de las misiones de paz en las Fuerzas Armadas Españolas"
El General Martín Bello Crespo subrayó y convenció de que las fuerzas
armadas españolas son muy eficaces y están muy preparadas para liderar
y llevar adelante misiones de paz. Para llegar a este momento hubo que
recorrer un largo camino.
El primer acontecimiento relevante fue en 1953, con el tratado hispanoamericano que permitió a España recibir material y equipos, jeeps, camiones, manuales. Oficiales y suboficiales comenzaron a visitar Estados Unidos. Hay una necesidad de estudiar idiomas y de viajar.
Con la transición española en 1975, el ejército se va del Sahara con lo que se acabaron los sueños de las gestas coloniales.
En el año 1982 se ingresa en la OTAN, y se firma un tratado de amistad y cooperación con USA. Relaciones bilaterales con el ejército francés, se continúa con relaciones con ejércitos de otros países.
Todo va cambiando en el mundo. Un poderoso ejército como el americano es derrotado en Vietnam. La Unión Soviética se derrumba. El ejército se utiliza para la guerra fría.
En España había 210.000 hombres en el ejército de tierra, 44.000 en la armada y 33.000 en el del aire. Lo más importante era un porta-helicópteros que ayudó a que el ejército, en un futuro, pudiera manejar portaaviones, cosa que no pueden hacer la mayoría de los ejércitos.
En Europa había grandes ejércitos que pertenecían a la OTAN, como el turco, el inglés, el italiano, todos de respuesta flexible, y el francés, que amenazaba con respuesta de débil a fuerte, con lo cual mantenía un poco a raya al ejército soviético.
Cuando se desmorona el bloque oriental, cae el Muro de Berlín, los dos polos de poder y control en el mundo desaparecen. Llega una multipolarización. Comienza a haber conflictos raciales y de todo tipo, eso hace que se necesiten misiones de paz.
En 1992 comienza un nuevo concepto de misiones de paz. Se intenta una diplomacia preventiva, luego unas medidas de establecimiento de la paz, operaciones de mantenimiento de la paz y, si todo esto no funciona, medidas de imposición de la paz. Todo ello tiene un gran impacto en las FAS: la multinacionalidad. Hace falta una capacidad idiomática, una capacidad negociadora, una autosuficiencia logística, cohesión, capacidad de adaptación, preparación psicofísica, respeto a la cultura del país, capacidad de comunicación, y un carácter conjunto, terrestre, naval etc.,
Se ha conseguido y superado con creces los problemas entre los ejércitos de algunos países que siempre habían sido rivales, como Grecia y Turquía. La OTAN ha conseguido limar asperezas.
Las FAS españolas han conseguido ser unas de las más respetadas en las misiones de paz gracias a una cuidadosa planificación de las misiones, material, vehículos, estructura, armamento, conocimiento del clima, puertos locales. Gracias a su imparcialidad. Para conseguirla se ha hecho imprescindible la aplicación de los acuerdos con firmeza, humanidad, solidaridad, respeto, ausencia de prejuicios, imperio de la ley y el orden y en algunos casos con la amenaza de la fuerza.
A las tropas que van a participar en misiones de paz se las reúne primero durante algún tiempo para que se conozcan y cohesionen. Se les da una gran preparación psicofísica para que puedan soportar las tensiones y el sufrimiento que van a ver. Se les da un gran apoyo logístico. Las unidades de combate se van cada cuatro meses, los cirujanos cada dos meses. Se asegura la capacidad idiomática de las tropas, el inglés es imprescindible.
En Bosnia se consiguieron una serie de intérpretes nativos que fueron unos auxiliares motivados y unos propagandistas creíbles que sirvieron para prevenir escuelas de conflictos. El carácter español es una ventaja para las misiones de paz, amistoso, abierto, con un exquisito respeto, gran capacidad de comunicación.
La conclusión es que se ha mejorado muchísimo y que en esta era del conocimiento, en las FAS prima la calidad sobre la cantidad, la tecnología sobre la masa, la calidad de vida de la tropa, el equipamiento de calidad. Hay una liberación de plantillas. Las FAS más pequeñas pero con un armamento de calidad, una estructura de mando funcional, un carácter conjunto y una capacidad de adaptación grande.
El general Marín nos convenció totalmente de la valía de nuestro ejército en misiones de paz y de que podemos estar orgullosos de nuestras fuerzas armadas.
El general Marín Bello Crespo, que demostró en el Ateneo Jovellanos su carencia de contaminación política, sostiene que «las Fuerzas Armadas españolas son un ejemplo para las demás»
Tenía razón el coronel Rafael González Crespo, ex delegado de Defensa de Asturias, cuando en la presentación del conferenciante dijo que el general Marín Bello Crespo, era, además de general, todo un paisano en la más pura acepción asturiana. En efecto, nos cautivó el estilo directo, culto y coloquial de este militar, que ha ostentado grandes responsabilidades en Europa. La propuesta, «Impacto de las misiones de paz en las Fuerzas Armadas españolas», sin duda tenía gran atractivo, ya que se llenó el salón de actos del Ateneo Jovellanos, pero el auténtico regalo vino después, al escuchar las doctas explicaciones del ponente.
En ausencia del presidente ateneísta, José Luis Martínez ocupó la tribuna Virginia Álvarez-Buylla. Dijo que dentro de la preocupación del Ateneo por ofrecer lo mejor, el general Bello Crespo marcaba un hito. Respecto al presentador, Rafael González Crespo, manifestó que había nacido en Santander, y además de militar es un gran viajero, conferenciante, humanista, escritor y experto en la antigua URSS. Pertenece a la 27.º promoción de la Academia Militar, 1968, y en la actualidad es director de la Residencia Militar Coronel Gallegos y secretario del Ateneo.
Éste inició su presentación leyendo unos versos de la Epístola Moral a Fabio, en clara alusión a su compañero de armas. Ambos ingresaron en la Academia al mismo tiempo, en aquel año de 1968, muy conscientes de lo que hacían. «Fue una promoción legendaria, aunque entonces no lo sabíamos, por razones de trabajo, sacrificio, servicio, aunque Radio Pirenaica nos llamó los perros grises de San Gregorio, aún no sabemos por qué». «El general Bello Crespo es un trotamundos que ha tenido varios destinos en Europa; políglota con gran facilidad para aprender, escritor, orador...». Entre sus responsabilidades ha sido jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres Españolas, y jefe de la Brigada Multinacional Salamandra en los Balcanes.
Era su momento. He de decir, después de escucharlo, que una de las cosas más admirables de su figura fue observar su total carencia de contaminación política; es de suponer que como todo vecino de este país tenga sus inclinaciones, pero por encima de ellas es un militar íntegro, al servicio de su patria, mande en ella Mingo o mande Colasa. Explicó las razones del nombre de Salamandra para la brigada de 4.000 hombres destacada en Bosnia por decisión de la OTAN. La salamandra era el estandarte de Francisco I de Francia, adoptado por el general francés, muy suyo, anterior en el mando. ¿Cómo hago partícipe a la salamandra del conjunto de la brigada, si en ella participa Italia, Alemania, Francia y España?, se preguntó el general Bello Crespo. «Francisco I estuvo preso en España, también en Pavía, Italia, al ser derrotado por Carlos I de España y V de Alemania». La salamandra ya representaba a todos.
A partir de ahí, el general expuso las grandes diferencias existentes entre las Fuerzas Armadas españolas de 1972 y las actuales. Aquél era un ejército muy grande, pobre en tecnología, disperso y aislado. ¿Qué le hizo cambiar? La transición, la caída del muro de Berlín, el ingreso en la OTAN... El mundo pasó de ser bipolar a convertirse multipolar y convulso, surgía el terrorismo, los conflictos raciales... Nacían las misiones de paz, para lo que se precisaba un cambio cultural, técnico, de comunicaciones, idiomas, adaptación... «Asumimos la modernidad rápidamente, y las Fuerzas Armadas españolas son, en muchos casos, un ejemplo para los demás. Disponemos de los mejores equipos y los únicos que pueden mirarnos a los ojos son la fuerzas armadas de Gran Bretaña». Una vez más recordé a Calderón de la Barca...
El General Marín Bello Crespo ha sido Jefe de la Brigada Multinacional “Salamandra” en los Balcanes, y Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres Españolas.
Tiene una dilatada carrera llena de éxitos en su gestión, y con una larga experiencia internacional dados sus numerosos destinos en el extranjero.
Es un brillante orador (habla ingles, francés e italiano), y se trata de un general muy carismático y un líder entre sus compañeros de promoción, entre los que se encuentra el Secretario de nuestra institución, que será quien lo presente en este acto.
Con la transición española en 1975, el ejército se va del Sahara con lo que se acabaron los sueños de las gestas coloniales.
En el año 1982 se ingresa en la OTAN, y se firma un tratado de amistad y cooperación con USA. Relaciones bilaterales con el ejército francés, se continúa con relaciones con ejércitos de otros países.
Todo va cambiando en el mundo. Un poderoso ejército como el americano es derrotado en Vietnam. La Unión Soviética se derrumba. El ejército se utiliza para la guerra fría.
En España había 210.000 hombres en el ejército de tierra, 44.000 en la armada y 33.000 en el del aire. Lo más importante era un porta-helicópteros que ayudó a que el ejército, en un futuro, pudiera manejar portaaviones, cosa que no pueden hacer la mayoría de los ejércitos.

En Europa había grandes ejércitos que pertenecían a la OTAN, como el turco, el inglés, el italiano, todos de respuesta flexible, y el francés, que amenazaba con respuesta de débil a fuerte, con lo cual mantenía un poco a raya al ejército soviético.
Cuando se desmorona el bloque oriental, cae el Muro de Berlín, los dos polos de poder y control en el mundo desaparecen. Llega una multipolarización. Comienza a haber conflictos raciales y de todo tipo, eso hace que se necesiten misiones de paz.
En 1992 comienza un nuevo concepto de misiones de paz. Se intenta una diplomacia preventiva, luego unas medidas de establecimiento de la paz, operaciones de mantenimiento de la paz y, si todo esto no funciona, medidas de imposición de la paz. Todo ello tiene un gran impacto en las FAS: la multinacionalidad. Hace falta una capacidad idiomática, una capacidad negociadora, una autosuficiencia logística, cohesión, capacidad de adaptación, preparación psicofísica, respeto a la cultura del país, capacidad de comunicación, y un carácter conjunto, terrestre, naval etc.,
Se ha conseguido y superado con creces los problemas entre los ejércitos de algunos países que siempre habían sido rivales, como Grecia y Turquía. La OTAN ha conseguido limar asperezas.
Las FAS españolas han conseguido ser unas de las más respetadas en las misiones de paz gracias a una cuidadosa planificación de las misiones, material, vehículos, estructura, armamento, conocimiento del clima, puertos locales. Gracias a su imparcialidad. Para conseguirla se ha hecho imprescindible la aplicación de los acuerdos con firmeza, humanidad, solidaridad, respeto, ausencia de prejuicios, imperio de la ley y el orden y en algunos casos con la amenaza de la fuerza.
A las tropas que van a participar en misiones de paz se las reúne primero durante algún tiempo para que se conozcan y cohesionen. Se les da una gran preparación psicofísica para que puedan soportar las tensiones y el sufrimiento que van a ver. Se les da un gran apoyo logístico. Las unidades de combate se van cada cuatro meses, los cirujanos cada dos meses. Se asegura la capacidad idiomática de las tropas, el inglés es imprescindible.
En Bosnia se consiguieron una serie de intérpretes nativos que fueron unos auxiliares motivados y unos propagandistas creíbles que sirvieron para prevenir escuelas de conflictos. El carácter español es una ventaja para las misiones de paz, amistoso, abierto, con un exquisito respeto, gran capacidad de comunicación.
La conclusión es que se ha mejorado muchísimo y que en esta era del conocimiento, en las FAS prima la calidad sobre la cantidad, la tecnología sobre la masa, la calidad de vida de la tropa, el equipamiento de calidad. Hay una liberación de plantillas. Las FAS más pequeñas pero con un armamento de calidad, una estructura de mando funcional, un carácter conjunto y una capacidad de adaptación grande.
El general Marín nos convenció totalmente de la valía de nuestro ejército en misiones de paz y de que podemos estar orgullosos de nuestras fuerzas armadas.
VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA
El general Marín Bello Crespo, que demostró en el Ateneo Jovellanos su carencia de contaminación política, sostiene que «las Fuerzas Armadas españolas son un ejemplo para las demás»
Tenía razón el coronel Rafael González Crespo, ex delegado de Defensa de Asturias, cuando en la presentación del conferenciante dijo que el general Marín Bello Crespo, era, además de general, todo un paisano en la más pura acepción asturiana. En efecto, nos cautivó el estilo directo, culto y coloquial de este militar, que ha ostentado grandes responsabilidades en Europa. La propuesta, «Impacto de las misiones de paz en las Fuerzas Armadas españolas», sin duda tenía gran atractivo, ya que se llenó el salón de actos del Ateneo Jovellanos, pero el auténtico regalo vino después, al escuchar las doctas explicaciones del ponente.
En ausencia del presidente ateneísta, José Luis Martínez ocupó la tribuna Virginia Álvarez-Buylla. Dijo que dentro de la preocupación del Ateneo por ofrecer lo mejor, el general Bello Crespo marcaba un hito. Respecto al presentador, Rafael González Crespo, manifestó que había nacido en Santander, y además de militar es un gran viajero, conferenciante, humanista, escritor y experto en la antigua URSS. Pertenece a la 27.º promoción de la Academia Militar, 1968, y en la actualidad es director de la Residencia Militar Coronel Gallegos y secretario del Ateneo.

Éste inició su presentación leyendo unos versos de la Epístola Moral a Fabio, en clara alusión a su compañero de armas. Ambos ingresaron en la Academia al mismo tiempo, en aquel año de 1968, muy conscientes de lo que hacían. «Fue una promoción legendaria, aunque entonces no lo sabíamos, por razones de trabajo, sacrificio, servicio, aunque Radio Pirenaica nos llamó los perros grises de San Gregorio, aún no sabemos por qué». «El general Bello Crespo es un trotamundos que ha tenido varios destinos en Europa; políglota con gran facilidad para aprender, escritor, orador...». Entre sus responsabilidades ha sido jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres Españolas, y jefe de la Brigada Multinacional Salamandra en los Balcanes.
Era su momento. He de decir, después de escucharlo, que una de las cosas más admirables de su figura fue observar su total carencia de contaminación política; es de suponer que como todo vecino de este país tenga sus inclinaciones, pero por encima de ellas es un militar íntegro, al servicio de su patria, mande en ella Mingo o mande Colasa. Explicó las razones del nombre de Salamandra para la brigada de 4.000 hombres destacada en Bosnia por decisión de la OTAN. La salamandra era el estandarte de Francisco I de Francia, adoptado por el general francés, muy suyo, anterior en el mando. ¿Cómo hago partícipe a la salamandra del conjunto de la brigada, si en ella participa Italia, Alemania, Francia y España?, se preguntó el general Bello Crespo. «Francisco I estuvo preso en España, también en Pavía, Italia, al ser derrotado por Carlos I de España y V de Alemania». La salamandra ya representaba a todos.
A partir de ahí, el general expuso las grandes diferencias existentes entre las Fuerzas Armadas españolas de 1972 y las actuales. Aquél era un ejército muy grande, pobre en tecnología, disperso y aislado. ¿Qué le hizo cambiar? La transición, la caída del muro de Berlín, el ingreso en la OTAN... El mundo pasó de ser bipolar a convertirse multipolar y convulso, surgía el terrorismo, los conflictos raciales... Nacían las misiones de paz, para lo que se precisaba un cambio cultural, técnico, de comunicaciones, idiomas, adaptación... «Asumimos la modernidad rápidamente, y las Fuerzas Armadas españolas son, en muchos casos, un ejemplo para los demás. Disponemos de los mejores equipos y los únicos que pueden mirarnos a los ojos son la fuerzas armadas de Gran Bretaña». Una vez más recordé a Calderón de la Barca...
CUCA ALONSO (La Nueva España; 2-12-2009)
El General Marín Bello Crespo ha sido Jefe de la Brigada Multinacional “Salamandra” en los Balcanes, y Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres Españolas.
Tiene una dilatada carrera llena de éxitos en su gestión, y con una larga experiencia internacional dados sus numerosos destinos en el extranjero.
Es un brillante orador (habla ingles, francés e italiano), y se trata de un general muy carismático y un líder entre sus compañeros de promoción, entre los que se encuentra el Secretario de nuestra institución, que será quien lo presente en este acto.





